“Yo quiero votar, estoy con mi nieto y mi nieta. Ellos son muy buenos conmigo”, expresó Amelia con una sonrisa, visiblemente emocionada, mientras se preparaba para cumplir con lo que considera un deber cívico ineludible.
A pesar de que por su edad no está obligada a participar en los comicios, la mujer explicó las razones que la motivaron a acercarse al establecimiento:
“Vengo a votar por cariño a Perón. Por cariño y gratitud a él”, afirmó con firmeza, recordando sus convicciones políticas y su vínculo con la historia del peronismo.
La centenaria votante también aprovechó el momento para dejar un mensaje inspirador a las nuevas generaciones:
“Vengan a votar, porque es un derecho que uno tiene y lo tiene que aprovechar. Para mí el voto es sagrado”, remarcó.
El gesto de Amelia fue celebrado por las autoridades de mesa, los fiscales y los votantes que compartieron el momento, quienes la despidieron entre aplausos y palabras de admiración. Su historia rápidamente se volvió símbolo de compromiso ciudadano y amor por la democracia, en una jornada donde millones de argentinos se acercan a las urnas para definir la composición del Congreso Nacional.
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