Un nuevo golpe delictivo sacudió este sábado al corazón de La Plata y dejó al descubierto una escena cada vez más repetida: robos planificados, edificios vulnerables y vecinos a la deriva. Esta vez, el blanco fue un edificio ubicado en 45 entre 15 y 16, donde cinco departamentos fueron desvalijados en simultáneo mientras sus dueños no estaban.
Lo que más indignación generó entre los damnificados no fue solo el robo, sino la facilidad con la que actuaron los ladrones. Según relataron los vecinos, no hubo puertas forzadas, lo que refuerza la sospecha de que los delincuentes conocían el movimiento interno del edificio y actuaron con total impunidad. Entraron, revisaron cada unidad y se llevaron todo lo de valor, en un operativo limpio, rápido y quirúrgico.
Pero el escándalo creció cuando intentaron denunciar el hecho. De acuerdo al testimonio de los afectados, la Policía nunca llegó. Al comunicarse para pedir asistencia, les habrían respondido que no podían acudir por falta de recursos disponibles, una explicación que cayó como un baldazo de agua fría y desató bronca y miedo entre los vecinos.
El episodio no sería aislado. El modus operandi es casi calcado a un robo ocurrido días atrás en un edificio de 43 entre 12 y 13, donde cuatro departamentos fueron saqueados bajo circunstancias similares. Mismo método, mismo resultado y la misma ausencia de respuesta policial.
Frente a este panorama, los vecinos no dudaron en hablar de una “zona liberada” en pleno centro platense, donde bandas organizadas actúan sin obstáculos y los habitantes quedan completamente desprotegidos. La repetición de robos en edificios céntricos encendió todas las alarmas y expuso una realidad inquietante: la inseguridad avanza, los delitos se repiten y la respuesta del Estado no aparece.
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