El volante Ignacio Fernández dejó sensaciones encontradas tras la derrota de Gimnasia y Esgrima La Plata frente a Rosario Central en el Bosque, por la séptima fecha del Torneo Apertura. El mediocampista pasó de la alegría por convertir su primer gol en su regreso al Lobo a la desazón por el resultado final adverso.
“Siempre es lindo poder convertir”, expresó Nacho, aunque reconoció estar “amargado porque el gol no sirvió para acompañar al equipo con el resultado”. “La felicidad queda opacada”, lamentó.
El experimentado volante analizó que el equipo realizó un gran primer tiempo: “Nos vamos calientes porque hicimos un gran primer tiempo. Tuvimos varias situaciones, manejamos muy bien el partido. En una jugada nuestra para convertir el 2 a 0, nos hacen una contra y nos empatan. Ahí se hizo un partido más trabado”.
Según explicó, el equipo tenía el encuentro controlado: “No nos generaban peligro y en un error que cometemos encuentran el 2 a 1. Después lo fuimos a buscar con más empuje que fútbol y tuvimos situación para empatar. Así se escapa un partido que lo teníamos controlado”.
Sobre su posición más adelantada en el campo, Fernández fue claro: “Me adapto a cualquier posición. Lo que decida Lucho trato de respetarlo. Mi característica siempre fue arrancar más atrás, pero entiendo que hay jugadores que lo están haciendo muy bien. Trato de adaptarme a lo que quiere el equipo”.
Pese al golpe, el mediocampista dejó un mensaje optimista de cara a lo que viene: “Hoy con Central, más allá de la amargura, si jugamos así vamos a ganar más de lo que vamos a perder”. Y destacó el respaldo del público tripero: “Este es el camino que queremos mostrar y por eso la gente nos despidió con aplausos porque se sintió identificada con lo que mostró el equipo”.
Gimnasia se quedó sin puntos en casa, pero el mensaje de su referente es claro: el rendimiento invita a creer que los resultados terminarán llegando.