Un escándalo sacude a la comunidad de
La intervención oficial comenzó el pasado 11 de marzo, tras una denuncia recibida en el área de Control Urbano por posibles fallas en la cobertura de emergencias médicas. A partir de allí, inspectores realizaron una primera revisión del establecimiento y, si bien constataron que estaba habilitado, detectaron diversas irregularidades en materia de seguridad y condiciones edilicias que podían poner en riesgo a los niños.
Con el correr de los días, la situación se agravó: un grupo de padres presentó nuevas denuncias en las que alertaron sobre episodios de violencia dentro del jardín. Ante esto, las autoridades recomendaron avanzar por la vía judicial, mientras continuaban las actuaciones administrativas.
Finalmente, el 19 de marzo, una segunda inspección confirmó que las irregularidades persistían, por lo que se dispuso la clausura del lugar, medida que luego fue ratificada por el Juzgado de Faltas N°2.
Las denuncias de las familias describen situaciones de extrema gravedad. Una madre aseguró que su hijo “volvía con golpes” y que era maltratado durante el cambio de pañal. Otros relatos hablan de prácticas como arrojarles agua en la cara o en la boca, aislar a los niños cuando lloraban y utilizar expresiones verbales ofensivas.
Mientras tanto, desde el Municipio aclararon que su intervención se limita a las condiciones del establecimiento y su habilitación, y que las acusaciones por maltrato están siendo investigadas por la Justicia, que deberá determinar responsabilidades.
El caso generó una fuerte preocupación entre las familias de la región, que reclaman respuestas urgentes y garantías para la seguridad de los menores, mientras la causa avanza y el jardín permanece clausurado.