La crisis del transporte público en La Plata sumó un nuevo capítulo de tensión. Tras la drástica reducción de frecuencias en distintas líneas de colectivos, las autoridades locales analizan sancionar a las empresas responsables por el recorte de unidades en circulación, una medida que ya impacta de lleno en miles de usuarios.
La polémica decisión comenzó a aplicarse el lunes por parte de las cámaras empresariales que nuclean a las firmas que operan tanto en la ciudad como en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El argumento: el fuerte aumento de los costos operativos y la falta de actualización en los subsidios al transporte.
Sin embargo, desde el Municipio confirmaron que durante las últimas horas pudieron constatar una caída significativa en la cantidad de servicios, con reducciones que van del 10% al 50% según la línea. Ante este escenario, se prevé que en el transcurso de este martes se apliquen sanciones, aunque todavía no trascendió de qué tipo ni cómo se instrumentarán.
El conflicto, no obstante, tiene múltiples aristas. El sistema de transporte en La Plata no depende únicamente de la órbita municipal, sino que también involucra a la Provincia y al Gobierno nacional, responsables en gran medida de los subsidios que sostienen el funcionamiento del servicio y evitan subas bruscas en el boleto.
Mientras tanto, el impacto ya se siente en la calle. En las últimas horas se multiplicaron las quejas de vecinos que denuncian colectivos repletos, demoras prolongadas y serias dificultades para llegar a sus trabajos o lugares de estudio. “En hora pico es un infierno”, resumió una usuaria, reflejando el malestar generalizado.
Desde el sector empresario defendieron la medida. El presidente de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), Daniel de Ingenis, explicó que cada empresa ajusta la cantidad de servicios en función de sus costos para poder sostener la actividad. Además, advirtió que La Plata atraviesa una de las situaciones más críticas, con una caída del 20% en la cantidad de pasajeros en el último tiempo.
Entre los principales reclamos, las compañías señalan la desigualdad en los ingresos según la jurisdicción. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires los colectivos perciben ingresos mensuales cercanos a los 22 millones de pesos, en provincia y nación esa cifra ronda entre los 15 y 16 millones.
A esto se suma el fuerte incremento del combustible, uno de los principales insumos del sector. Según indicaron, el valor reconocido oficialmente es de $1.700 por litro, pero en la práctica deben pagar hasta $2.250. El impacto es contundente: el gasto en gasoil pasó de representar un 10% de los ingresos en 2022 a entre el 50% y el 60% en la actualidad.
En ese sentido, el director de CETUBA, Marcelo Pasciutto, remarcó en declaraciones a FM Cielo que el aumento del gasoil golpea de lleno en la estructura de costos del sector y complica seriamente la sostenibilidad del servicio, especialmente en un contexto de caída de pasajeros y atraso en los subsidios.
En medio de este escenario, el conflicto sigue escalando y deja a los usuarios como principales afectados, a la espera de una solución que, por ahora, parece lejana.
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