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Del fracaso al boom

El platense Adriel Dono Miniot quedó salpicado por el escándalo SIRA: sospechas de lavado de dinero y crecimiento millonario bajo la lupa judicial

Adriel Dono Miniot y Rafaela Ostrofsky.
Adriel Dono Miniot y Rafaela Ostrofsky.

Según informó RealPolitik, en un largo informe, la causa judicial que sacude al viejo sistema SIRA ya dejó de parecer una simple investigación sobre importaciones irregulares. Lo que empieza a emerger, a medida que se conocen audios, chats y movimientos empresariales, es un entramado donde el dólar oficial, las comisiones millonarias y ciertos ascensos económicos relámpago parecen encajar demasiado bien.

Y en el medio de esa telaraña aparece un nombre que en La Plata ya generaba ruido desde hace tiempo: Adriel Dono Miniot, el ingeniero devenido en empresario inmobiliario que pasó, en tiempo récord, de intentar sobrevivir profesionalmente a mostrar una vida de lujo, oficinas premium y negocios explosivos.

La investigación impulsada por el fiscal Franco Picardi apunta a un supuesto esquema de corrupción montado alrededor del sistema SIRA durante el gobierno de Alberto Fernández. Según la causa, intermediarios cobraban entre un 10 y un 15 por ciento para acelerar autorizaciones de importación y abrir la puerta al dólar oficial, el oro verde de los años del cepo.

Ahí es donde aparece “Adriel de La Plata”.

Los chats secuestrados por la Justicia muestran conversaciones directas entre Dono Miniot y el empresario Martín Migueles, señalado como uno de los operadores centrales de la maniobra. El tono de los mensajes no parece el de dos desconocidos. Mucho menos el de un simple contacto ocasional.

“Ahora están mucho con el tema de la SIRA, si tenés una empresa grande, yo consigo también que te den la SIRA rápido”, escribió Migueles el 23 de marzo de 2023.

Después llegaron los detalles finos: porcentajes, tiempos y costos. “Yo lo consigo un punto menos, 11 puntos y te sale en una semana con toda la furia”.

Pero la frase que encendió todas las alarmas fue otra: “Podemos cerrar el circuito. Es más, allá también tengo proveedor. Podemos armar algo grande, algo lindo”.

Como si faltara algo para completar el clima de película negra, la respuesta atribuida a “Adriel de La Plata” habría incluido documentación societaria y un mensaje sugestivo: “Billete cara grande jaja”.

Para los investigadores, la confianza y familiaridad que muestran los intercambios no son un detalle menor.

DEL INGENIERO FRUSTRADO AL EMPRESARIO DEL LUJO

En el ambiente inmobiliario platense, muchos todavía se preguntan cómo fue posible semejante transformación en tan poco tiempo.

Quienes lo conocen aseguran que Dono Miniot intentó abrirse camino como ingeniero y consultor energético. Incluso emigró a Oceanía junto a una pareja anterior buscando un futuro distinto. El plan, según distintas versiones, naufragó rápido.

De regreso en Argentina, recaló como agente inmobiliario en Remax Diagonal II, en City Bell. Allí conoció a la influencer y martillera Rafaela Ostrofsky, con quien armó una dupla sentimental y comercial que no tardó en despegar.

O mejor dicho: en explotar.

“Cualquier persona sin trabajo hoy termina de agente inmobiliario en La Plata. Es un circo”, resumió con crudeza un operador del sector. “Todos venden la imagen de empresarios exitosos, expertos en negocios, viviendo en countries, cuando meses antes no tenían ni rumbo”.

Sin embargo, el salto económico de la pareja llamó la atención incluso dentro de un rubro acostumbrado a las apariencias.

Tras abandonar Remax, Dono Miniot y Ostrofsky montaron junto al martillero Francisco Errico una franquicia propia de Century 21. Según operadores inmobiliarios consultados, la inversión fue impactante.

“Armaron una oficina de 150 mil dólares de un día para el otro”, contó una fuente del sector. “Empezaron a llamar desarrolladores, comprar emprendimientos y hablar pestes de su exjefe”.

Pero lo que más empezó a hacer ruido no fueron las oficinas ni el marketing. Fue la velocidad.

En redes sociales, la pareja comenzó a exhibir un estilo de vida de ostentación extrema: champagne, viajes, campañas masivas, oficinas de diseño y mudanza al exclusivo Grand Bell. Un desfile constante de lujo aspiracional que, para muchos colegas, parecía demasiado acelerado para explicarse sólo con operaciones inmobiliarias.

“En dos años crecieron de manera descomunal. Rafaela Ostrofsky tenía carteles por todos lados. Y todos saben que el mercado inmobiliario es ideal para mover plata negra”, deslizó otra fuente.

Ahora, tras la difusión de los chats de la causa SIRA, ese crecimiento meteórico empezó a mirarse bajo otra luz.

Clientes de la oficina aseguran que evalúan retirar propiedades y mudar operaciones por temor a quedar pegados a una trama judicial que recién empieza a destaparse.

“Tenemos miedo de quedar involucrados en algo oscuro”, señalaron.

FINCAS DE DUGGAN Y EL OLOR A DINERO NEGRO

El nombre de Dono Miniot también empezó a aparecer vinculado a Fincas de Duggan, el desarrollo inmobiliario de las afueras de La Plata que desde hace años arrastra denuncias, conflictos judiciales y acusaciones de evasión.

El emprendimiento quedó envuelto en polémicas por los nombres de Pablo Tomás Boero y Néstor Grindetti, ambos mencionados en expedientes judiciales en Brasil vinculados a evasión fiscal y pedidos de captura internacional emitidos por Interpol.

Durante años, compradores denunciaron irregularidades gravísimas: lotes sin escriturar, falta de servicios y operaciones presuntamente realizadas “en negro”.

Y según distintas fuentes del mercado, Dono Miniot habría comercializado y adquirido terrenos dentro de ese mismo esquema.

La sospecha que sobrevuela en el ambiente judicial es tan vieja como conocida: cuando aparecen crecimiento patrimonial explosivo, efectivo en dólares, desarrollos inmobiliarios y circuitos difíciles de rastrear, inevitablemente surge la palabra lavado.

Por ahora no existe una acusación formal contra Dono Miniot en ese sentido. Pero después de los chats, las preguntas empezaron a multiplicarse.

Porque la frase “podemos cerrar el circuito” ya no suena solamente como una conversación de negocios.

Suena a la radiografía de una época entera.

La Argentina donde unos pocos accedían al dólar oficial mientras otros hacían fila para sobrevivir. La Argentina donde las SIRA frenaban importaciones para muchos, pero parecían abrir puertas VIP para algunos. Y también la Argentina donde ciertos personajes pasaban, de la noche a la mañana, de buscar trabajo a brindar con champagne en oficinas millonarias y countries privados.

En La Plata, cada vez son más los que empiezan a preguntarse si detrás del “boom inmobiliario” había talento empresarial… o simplemente un circuito demasiado aceitado.

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