La tragedia vial que destrozó a una familia entera en la Ruta Provincial 6 sigue sumando datos escalofriantes. Mientras avanza la investigación contra Leandro Panetta, el estudiante de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) acusado de provocar el brutal choque en San Vicente, salió a la luz un historial de infracciones que genera indignación: la camioneta que conducía acumulaba al menos 11 multas de tránsito, incluidas sanciones por cruzar semáforos en rojo y circular a velocidades extremas.
Panetta, de 28 años, permanece detenido acusado de cinco hechos de homicidio culposo por conducción imprudente, negligente y antirreglamentaria. El joven manejaba una Volkswagen Amarok V6 Extreme cuando impactó violentamente desde atrás a un Peugeot 207 en el que viajaba una familia que intentaba llegar de urgencia a un centro médico por un bebé de apenas dos meses.
El choque fue devastador. Murieron Serafina Benítez Cabañas, de 31 años; Juan Aníbal López Rodríguez, de 29; Ninfa Ester Cabañas, de 49; una niña de 7 años y el bebé. Ninguno sobrevivió.
Aunque el test de alcoholemia dio negativo, la causa ahora se concentra en determinar a qué velocidad circulaba la Amarok al momento del impacto. Y en ese punto, el historial vial del acusado se transformó en una pieza clave dentro del expediente.
Según registros oficiales, la camioneta acumulaba nueve multas por exceso de velocidad y dos por cruzar semáforos en rojo. Una de las infracciones más graves fue detectada en la Ruta Nacional 9, a la altura de Baradero, donde el vehículo fue captado circulando a 149,8 kilómetros por hora en una zona limitada a 120.
También aparecen reiteradas infracciones en San Vicente, Brandsen, Presidente Perón y Zárate, con velocidades que superaban ampliamente los límites permitidos tanto en zonas urbanas como rurales.
Pero el dato que más indignación provoca es que, pese a la cantidad de antecedentes, nunca perdió la licencia ni enfrentó restricciones concretas para seguir manejando.
“Las multas quedan muchas veces reducidas a una cuestión económica. El problema es cuando existe una conducta reiterada y peligrosa al volante”, explicó una fuente especializada en seguridad vial consultada sobre el caso.
Dentro de la investigación también figura el testimonio de una conductora que aseguró haber sido sobrepasada por la Amarok segundos antes de la tragedia “a una velocidad extremadamente alta”, que estimó cercana a los 180 kilómetros por hora.
Ahora los peritos deberán determinar técnicamente cómo ocurrió el choque. Analizarán marcas de frenado, deformación de los vehículos, restos sobre la calzada y posibles registros electrónicos de la camioneta para establecer la velocidad y las maniobras previas al impacto.
Panetta, que vive en Quilmes y cursa Ciencias Agrarias en la UNLP, optó por el silencio durante la indagatoria. No explicó hacia dónde iba, qué hizo antes del choque ni por qué terminó destruyendo por completo el auto de la familia.
La defensa está en manos del abogado platense Miguel Molina, mientras la fiscalía espera los resultados de las pericias que podrían complicar aún más la situación judicial del estudiante.
Mientras una familia entera fue destruida en segundos sobre la Ruta 6, el caso vuelve a abrir una discusión incómoda: cuántas multas y conductas peligrosas hacen falta para que alguien deje de manejar antes de que ocurra una tragedia.