Una adolescente de 15 años de La Plata decidió convertir uno de los capítulos más dolorosos de su vida en un mensaje de concientización. Después de años de sufrir bullying, discriminación y humillaciones dentro de una escuela privada, Mía Belastegui publicó un libro autobiográfico en el que relata el calvario que atravesó entre los 12 y los 14 años.
La obra se titula Colegio de Espinas y reconstruye, a través de más de 80 capítulos breves, las agresiones que padeció por parte de compañeros y, según denuncia, también la falta de contención de algunos adultos responsables de intervenir.
"El bullying mata", afirma Mía con una contundencia que impacta. No habla desde la teoría, sino desde la experiencia. Durante años soportó insultos, burlas y episodios de discriminación que fueron destruyendo su autoestima.
En los recreos prefería quedarse sola. Mientras el resto de los alumnos corría al patio, ella buscaba excusas para retrasar su salida del aula. Sabía que afuera la esperaban las risas, los insultos y las humillaciones.
"Iidiota", "burra", "basura" y hasta comentarios racistas como "negra de mierda" formaban parte de una rutina que se repetía casi todos los días. En una ocasión, recuerda que varios compañeros se burlaron preguntándole cuánto costaba "el kilo de papa", provocando carcajadas generalizadas.
"Cuando te lo dicen tanto, terminás creyéndolo", relata la joven. Las agresiones no solo afectaron su vida escolar, sino también la imagen que tenía de sí misma. Llegó a rechazar su piel, su cuerpo y hasta su propia voz.
Pero el libro también pone el foco en el rol de los adultos. Según cuenta Mía, una docente que aparece bajo un nombre ficticio realizaba comentarios despectivos delante de toda la clase y, lejos de frenar las burlas, contribuía a profundizar el hostigamiento.
La adolescente, que tiene dislexia, recuerda uno de los episodios que más la marcaron: cuando levantó la mano para responder una pregunta y la docente respondió delante de todos: "¿Vos? Bueno... probemos, aunque seguro no lo sabés". El aula estalló en risas.
Mía asegura que intentó pedir ayuda en varias oportunidades. Sin embargo, sostiene que muchas veces recibió respuestas que minimizaron lo que estaba ocurriendo.
"Necesito que alguien me escuche", recuerda haber dicho. Pero las respuestas eran siempre parecidas: "Son cosas de chicos", "tenés que adaptarte" o "no puede ser que siempre tengas un problema".
Hoy, con apenas 15 años, decidió romper el silencio. Publicó Colegio de Espinas con el objetivo de ayudar a otros chicos que atraviesan situaciones similares y también a las familias que muchas veces no saben cómo actuar.
"Lo hice para transformar el sufrimiento en una forma de sanar", explica.
Su historia vuelve a poner sobre la mesa una problemática que preocupa cada vez más a especialistas, docentes y padres: el impacto devastador que el bullying puede tener en la salud mental de niños y adolescentes.
Porque detrás de cada burla, de cada insulto y de cada acto de discriminación, puede haber una herida mucho más profunda de lo que muchos imaginan.
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