La filtración de audios que involucran coimas en el oficialismo desató una guerra interna entre Karina Milei, Santiago Caputo y los ejércitos de trolls libertarios. “Nosotros ponemos la cara y estos se afanan todo”, fue la queja de los militantes digitales.
La tensión en el corazón del oficialismo no da respiro. Tras el escándalo por los audios de coimas, Karina Milei apunta contra Santiago Caputo y su ejército de trolls, a quienes acusa de estar detrás de la filtración. Según confirmaron fuentes oficiales, la secretaria general ya le había prohibido al consultor visitar a Javier Milei en Olivos, y ahora la desconfianza escaló al máximo.
Un senador que mantiene diálogo con Caputo reveló que Karina había pedido ayuda a los trolls en la defensa del affaire del Rolex. Pero con el caso de las coimas, los activistas digitales se rebelaron: “Nosotros ponemos la cara, salimos a defender y estos se están afanando todo”, fue la queja que circuló en los grupos internos.
El malestar creció porque muchos de esos tuiteros fueron acomodados en empresas del Estado que el Gobierno intentó privatizar sin éxito. Desde el martes, la tropa libertaria digiere con bronca el escándalo, aunque saben que dependen de Caputo para conservar sus contratos y temen la furia de Karina Milei.
Dentro del bloque oficialista circulan teorías cruzadas. Un diputado libertario asegura que la operación contra el entorno presidencial surgió porque los seguidores de Caputo quedaron afuera de las listas. En cambio, un legislador de la primera hora apunta a la pelea abierta entre Karina Milei y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
La interna no es menor: Pettovello ya había presentado su renuncia en Olivos, pero Javier Milei la rechazó. “Sandra es de las pocas, o quizá la única, que Javier defiende de los ataques de Karina”, reveló una dirigente libertaria.
El dilema del Presidente es claro: si se desprende de Pettovello, queda aislado en manos de su hermana y los riojanos; pero si desplaza al subsecretario de la Presidencia y al titular de Diputados, como reclaman aliados en el Congreso, estaría confirmando la veracidad de los audios filtrados.
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