El Gobierno libertario llega a la mesa del FMI con más gestos que resultados. Javier Milei incumplió las metas del acuerdo y ahora espera un waiver que habilite el desembolso pendiente de 1.000 millones de dólares, un alivio clave para un esquema económico que muestra fisuras tempranas.
La revisión del Fondo, prevista originalmente para diciembre, se fue corriendo como una cita incómoda: enero, febrero y ahora marzo. Mientras tanto, el calendario aprieta.
Y lo que me extraña ademas es que Milei haya caido de vuelta en algo que él ya mismo advirtio "Caputo se fumo la guita del FMI en una aventura electoral, se la patino"
— Antiponzista (@PonzistaAnti) September 17, 2025
Y ahora que hizo Caputo? Exactamente lo mismo, se patino ya los 14 mil millones de dolares que nos dio el FMI… https://t.co/OyhQyB6pgv pic.twitter.com/ydiRWVXY7B
En febrero vencen 860 millones de dólares, un monto similar al de diciembre, cuando no hubo desembolso y apareció un auxilio tan oportuno como opaco: un préstamo de Derechos Especiales de Giro atribuido a Scott Bessent, del que nunca se informaron condiciones, plazos ni tasas. Transparencia cero, marca registrada de esta gestión del Banco Central.
El trasfondo es menos anecdótico. Las reservas internacionales netas están en rojo por más de 16.000 millones. Para cumplir la meta, el país debería estar apenas 1.000 millones abajo. La distancia ronda los 15.000 millones de dólares, una brecha que el mercado ya traduce en lo de siempre: dispensa mediante.
Para cumplir con el nuevo esquema impuesto por el FMI, el Banco Central compró más de 230 millones de dólares desde enero. Pero el Tesoro vendió más dólares de los que el Central acumuló para contener al tipo de cambio, además de emitir bonos dólar linked y operar fuerte en futuros. Una gimnasia contradictoria que promete debate con el Fondo.
El flanco más delicado es el fiscal. Tras exhibir superávit en 2024, la caída de la recaudación en 2025 erosionó el único activo político del Gobierno. Según ASAP, el superávit primario rondaría el 1,07 por ciento del PBI y el resultado financiero sería levemente deficitario. Diciembre ya dejó señales: subieron subsidios, transferencias y jubilaciones, mientras la obra pública volvió a ser la variable de ajuste.
Con metas incumplidas y cuentas tensas, el Gobierno confía en el waiver. Otra vez. Como si fuera política económica.
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