En tiempos dominados por las plataformas digitales, un grupo de platenses apuesta por volver al origen del video hogareño para resignificarlo. El proyecto encabezado por Diego Prado propone un ciclo de cine en VHS que va mucho más allá de la simple proyección: se trata de verdaderas “batallas de videos”, donde el formato analógico cobra protagonismo y se convierte en el eje de una experiencia colectiva.
La iniciativa nace de la pasión de Prado por coleccionar cintas VHS y trabajar con equipos de video analógico en distintos formatos, como visuales e instalaciones. A partir de esa base, surgió la idea de recuperar el espíritu de las funciones dobles temáticas, una práctica que ya había explorado años atrás en el ciclo Cine Psicotrónico.
Pero esta nueva propuesta suma un concepto distintivo: el enfrentamiento o diálogo entre materiales audiovisuales. Las “batallas de videos” invitan a redescubrir el fascinante universo de posibilidades oculto en los materiales ferromagnéticos de las viejas cintas, donde el deterioro, el ruido y las imperfecciones se vuelven parte del lenguaje artístico.
Cada función está pensada como una experiencia integral. A las proyecciones se suman fanzines especialmente creados por Guido Cambareri, musicalizaciones originales a cargo de Aaron Marshall, y un trabajo audiovisual y de difusión en redes impulsado por Maru Radia. Además, Mariano Manizzi cumple un rol fundamental como asistente técnico, garantizando el funcionamiento de los equipos analógicos.
El objetivo del ciclo no es solo proyectar películas, sino también revalorizar el formato VHS y todo lo que implica: desde su estética hasta su materialidad. En ese sentido, la propuesta busca generar un espacio de encuentro para quienes encuentran en lo analógico una forma distinta de vincularse con el cine.
Actualmente, el ciclo se realiza una vez al mes en el cineclub Proyecciones Terrestres, en La Plata, donde ya cuenta con un público fiel. También desarrollan presentaciones más experimentales en Olimpia Cine Bar, llevando la propuesta a otros ámbitos y formatos.
Con la mirada puesta en crecer, el equipo proyecta expandirse a nuevos espacios, incluso en la Ciudad de Buenos Aires. La meta es clara: construir una comunidad que no solo consuma cine, sino que lo viva como una experiencia compartida, donde el pasado tecnológico se convierte en una herramienta para crear algo completamente actual.