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Bronca en la sociedad

Otro golpe para los platenses autorizado por Axel Kicillof: nuevo aumento de micros y miles de usuarios quedan afuera

El impacto es directo y difícil de esquivar: el boleto mínimo ya supera los $1100 y, en la práctica, trasladarse dentro del rango más habitual entre 6 y 12 kilómetros cuesta casi $1300 por viaje.
El impacto es directo y difícil de esquivar: el boleto mínimo ya supera los $1100 y, en la práctica, trasladarse dentro del rango más habitual entre 6 y 12 kilómetros cuesta casi $1300 por viaje.

Viajar en colectivo volvió a convertirse en un lujo para muchos vecinos de La Plata. Con el nuevo aumento del 11,6% en las tarifas, autorizado por la gestión de Axel Kicillof y vigente desde este lunes, el costo del transporte público pegó otro salto que profundiza el ahogo económico diario.

El impacto es directo y difícil de esquivar: el boleto mínimo ya supera los $1100 y, en la práctica, trasladarse dentro del rango más habitual entre 6 y 12 kilómetros cuesta casi $1300 por viaje. Para trabajadores y estudiantes que dependen del colectivo todos los días, eso se traduce en más de $50.000 mensuales solo para ir y venir, sin contar combinaciones.

Aunque los aumentos ya se volvieron parte de la rutina, esta suba genera indignación por su magnitud. A los ajustes mensuales atados a la inflación se sumó ahora un incremento extra impulsado por el alza del combustible, lo que terminó de empujar las tarifas a niveles cada vez más inaccesibles.

Mientras tanto, las empresas de transporte habían reducido frecuencias hasta en un 30% en medio de reclamos por mayores costos y falta de respuestas oficiales, dejando a los usuarios varados o viajando en condiciones cada vez más precarias. Con este nuevo cuadro tarifario, se espera que el servicio se normalice, aunque el alivio parece llegar solo para las compañías.

Los números reflejan el deterioro: el sistema ya perdió cerca del 20% de pasajeros en lo que va del año, un dato que expone cómo el ajuste expulsa a quienes ya no pueden pagar el viaje.

Este nuevo golpe al transporte se suma a una economía que no da respiro. Con salarios que corren muy por detrás de los precios, caída del consumo y señales de enfriamiento en la actividad, cada aumento en gastos básicos como la movilidad reduce aún más el margen de las familias. El resultado es un círculo cada vez más asfixiante, donde moverse por la ciudad empieza a ser un privilegio y no un derecho.

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