Lo que empezó como un supuesto encuentro sexual pactado por internet terminó convirtiéndose en una pesadilla digna de una película de terror. Un hombre de 56 años, vecino del centro de
Según la denuncia, todo ocurrió entre la noche del 12 y la tarde del 13 de mayo en un departamento de calle 49 entre 3 y 4. El hombre navegaba por redes sociales cuando encontró un anuncio vinculado a servicios de compañía y decidió contactar a una mujer identificada como “Aylen”.
Tras varios mensajes por WhatsApp, acordaron encontrarse cerca de las 22 horas en el domicilio del damnificado. Pero minutos antes de la cita, la mujer le pidió que bajara a buscarla a la esquina. Él se negó y respondió que prefería recibirla dentro del edificio.
Ese fue el comienzo del calvario.
De acuerdo a la presentación judicial, la conversación cambió drásticamente y comenzaron las amenazas. Primero le exigieron dinero en concepto de una supuesta “multa” por haber solicitado el servicio. Luego llegaron los mensajes intimidatorios: si no pagaba 600 mil pesos, “se los iban a cobrar de alguna manera”.
La situación empeoró cuando apareció un hombre que aseguró ser el “jefe” de la organización. Desesperado, el vecino llamó al 911 para pedir ayuda, aunque aseguró que le respondieron que no podían enviar un patrullero porque “solo eran amenazas”.
Sin embargo, el terror recién empezaba.
Mientras seguía recibiendo llamadas y mensajes extorsivos, comenzó a escuchar ruidos en la persiana del living y golpes en las ventanas del departamento. Según relató, durante toda la madrugada sintió movimientos extraños alrededor de la vivienda y creyó que los delincuentes intentaban ingresar.
Ya completamente aterrado, activó la alarma vecinal y volvió a contactar a los extorsionadores. La respuesta fue directa: si quería que lo dejaran en paz, tenía que pagar.
En cuestión de horas, realizó múltiples transferencias bancarias hasta completar una suma cercana a los 9 millones de pesos.
Pero ni siquiera eso terminó con el hostigamiento. El hombre denunció que continuó recibiendo videos con armas de fuego, mensajes intimidatorios y llamados constantes.
La causa fue caratulada como “extorsión” y quedó en manos de la Justicia de
MÁS NOTICIAS